
Galicia tiene actualmente unos 38.000 ciclomotores, y los que tengan más de tres años de antigüedad deberán pasar una revisión oficial cada dos años. La medida entrará en vigor el próximo 1 de enero en cumplimiento de una disposición cuyo origen se remonta ya al 2006.
La comunidad contará con tres unidades móviles que facilitarán el proceso a los conductores de esos vehículos, que tienen una cilindrada inferior a 50 centímetros cúbicos y una velocidad limitada a 50 kilómetros por hora y a los que está prohibida la circulación por autopistas y autovías. No obstante, las estaciones fijas que actualmente existen en Galicia ya están acondicionadas para ese tipo de controles.
La demostración sobre la facilidad para montar y desmontar esas unidades móviles se desarrolló ayer en Vilalba, que será una de las cuatro localidades gallegas -las otras tres son Baio, Bueu y Xinzo de Limia- que contará con una nueva ITV permanente.
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